“Hace unos días subí por la calle Donantes de Sangre hacia el Mercadona y nada más dejar La Ventilla me fijé en una calle que el Ayuntamiento transformó hace dos años en un aparcamiento temporal, para mitigar las necesidades de estacionamiento en los picos más intensos como verano y Semana Santa, según recuerdo.
Ahora está cerrado y ofrece un aspecto descuidado y desangelado. Ni es útil ni está mantenido. Y digo yo: ¿Tanto cuesta mandar una brigada a ese espacio y limpiarlo y evitar así dar la sensación de abandono en la ciudad? Gracias por hacerse eco de esta denuncia”.
Jon Ander, veraneante habitual en Haro


