El pasado 25 de enero, Antonio Campillo del Campo falleció en su casa de Madrid a los 78 años de edad. Nació el 1 de septiembre de 1945 en Villa Rosario, Haro, en la casa de sus abuelos maternos, el reconocido médico de Haro, Antonio del Campo Angulo y Vega Gómez-Cruzado Sainz de Aja, una de las propietarias de las famosas bodegas Gómez-Cruzado.
Sus padres, también harenses, fueron María Cruz del Campo Gómez-Cruzado, enfermera de guerra en la consulta de Villa Rosario de su padre y Prudencio Campillo Ciria, coronel de infantería y abogado. Tuvo dos hermanos, Cusa y Manolo, y los tres siempre estuvieron muy ligados a la casa familiar de Villa Rosario, donde pasaban los largos periodos estivales. Ese arraigo a la tierra fue patente a lo largo de toda su vida, especialmente cuando ya casado y desde su casa del Alto de Santo Domingo disfrutaba de sus paisajes, tradiciones y gentes.
Su cuadrilla de juventud de Haro estuvo siempre muy unida. Incluso cuando todos ellos salieron a estudiar a la universidad, no se perdió esa conexión, que se mantuvo hasta el ocaso de sus días. Entre ellos estaban Miguel Ángel Azofra, Paco Ibernia, José Miguel Santos, Javier de Diego, Miguel Ángel Arnedo y Pedro Medrano (+). Todos siempre se preocuparon de las cuadrillas más jóvenes siendo referentes para todas ellas.
Carrera profesional en Madrid
Estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza y desarrolló su carrera profesional en Madrid, siempre vinculada al mundo financiero. El año clave de su vida fue 1976 cuando contrajo matrimonio con Carmen Hernando de Larramendi Martínez, médico de la sanidad pública madrileña e hija del creador del Sistema MAPFRE, a quien conoció en casa del riojano Benito Tamayo, en la que pasaba algunas temporadas estivales. Tuvieron dos hijas, Vega y Mariana, de quienes estaba profundamente orgulloso y una nieta, Vega, que alumbró la luz de sus ojos en los últimos años de su vida. El nombre de Vega siempre estuvo muy presente en su vida en honor a su tierra y a su abuela Vega.
Antonio fue un hombre culto, inteligente y amigo de sus amigos, melómano, con gusto por la lectura, gran viajero y apasionado por Iberoamérica, que recorrió tanto en solitario como con su familia en múltiples ocasiones. Todos estos intereses le dotaron de una profunda humanidad y de gran interés por las personas. Su carácter metódico y disciplinado le permitió llevar dignamente la enfermedad hasta el final de sus días. Falleció en su casa de Madrid cumpliendo su deseo de que así fuera, acompañado hasta el último aliento por su mujer, Carmen. Deja una profunda huella en el corazón de su familia, amigos y compañeros de trabajo.
El sábado 10 de febrero será enterrado en el panteón familiar Gómez-Cruzado del Cementerio de Haro en la más estricta intimidad familiar. Esa misma tarde tendrá lugar en la basílica de Nuestra Señora de la Vega en Haro a las 20:00 horas una misa funeral por su eterno descanso.

